El aviso clasificado que se publicó en diario Los Andes en los últimos días y en el que se piden jóvenes mayores de 21 años para participar en tres películas porno generó una gran expectativa, ya que la productora a cargo del proyecto recibió más de 250 interesados.
El sitio Derecho en Zapatillas (uno de los blogs de divulgación de temas legales más difundidos del país) informó sobre qué pasa con los requisitos para filmar una película porno y señaló que los hay de dos tipos. Por un lado, permisos de grabación y contratos con los actores y actrices como en cualquier película.
Según la ley 17.741, una película es "… todo registro de de imágenes en movimiento, con o sin sonido, cualquiera sea su soporte, destinado a su proyección, televisación o exhibición por cualquier medio".
Como obra, está protegida por el derecho de autor y las etapas básicas de una película son: el desarrollo, la preproducción, el rodaje, la posproducción y la comercialización. Por otro lado, la ley 11.723 de Derechos de Autor considera (salvo acuerdos especiales entre las partes, un contrato), que una película es una obra en colaboración, y son colaboradores: El autor del argumento (guionista). En este caso de películas XXX no sabemos cuán importante será, el director y el productor o empresa productora.
Estas tres partes son los titulares de los derechos de autor o de copyright sobre la película. Si fuese un musical, el compositor de la música original será considerado también colaborador y titular de los mismos derechos.
Además, se precisa una cesión del derecho a la imagen por medios cinematográficos y digitales, para lo cual debe haber una firma expresa en el contrato.
Los actores, incluyendo en cine porno, deben ser retribuidos según los mínimos del convenio colectivo de trabajo, y tienen derechos por la reproducción de sus interpretaciones.
Por ejemplo, en salas de exhibición cinematográfica, por la exhibición de obras y grabaciones audiovisuales, pagarán el 2% de los ingresos obtenidos por la venta de entradas (taquilla).
CONVENCIÓN COLECTIVA DE TRABAJO Nº 357/75 (CINE)
Producción de cine porno
El sitio Derecho en Zapatillas señala que los recaudos para filmar cine porno suelen ser más duros que en el cine tradicional y es que se requiere el permiso expreso de los actores para filmar las escenas de desnudez. Y condiciones estrictas de higiene.
En la nota de Los Andes, el productor aclaró que "el tamaño del pene no es una exigencia estricta: "Digamos que un mínimo de 13 centímetros, pero la verdad es que muchas veces lo que más se valora en esta industria es la presencia del actor y su personalidad ante la cámara" y la pregunta entonces es si esto no podría ser un caso de discriminación por rasgos físicos.
Por otro lado deben pedirse exámenes médicos de los actores, obviamente capaces y mayores de edad, certificados por profesionales de la salud, y adoptarse medidas de profilaxis para que estén en buenas condiciones de higiene y seguridad laboral. (ETS)
Sí debe consignarse la clasificación, obligatoria, que en este caso será solo apta para mayores de 18 años.
Problemas legales
Los Estados Unidos -en realidad, gran parte del mundo, la Argentina también- tiene un comportamiento ambiguo respecto de la pornografía. Suelen legalizarla y perseguirla al mismo tiempo. Lo primero es sencillo: en un país que no tiene censura, enseguida cae sola la legalización, como sucedió en la Argentina cuando se eliminó el Ente de Calificación Cinematográfica ni bien asumió la presidencia Raúl Alfonsín en 1983. Los cambios respecto de cómo se califican las películas fueron enormes. Pero al mismo tiempo, en la Argentina se ejerció censura en período post dictadura contra ciertos filmes, especialmente por despertar alguna controversia religiosa (Yo te saludo, María, de Jean-Luc Godard y La última tentación de Cristo, de Martin Scorsese, son los casos más conocidos). Pero también hay -todavía, cuando casi no quedan salas para ello- un estatuto especial para las proyecciones pornográficas que marginaba esos cines hasta que, con el advenimiento del VHS, el DVD y luego Internet, el consumo privado terminó por disolver ese negocio. En los EE.UU. el asunto es todavía más espinoso porque hay muchos grupos conservadores y religiosos que pasan demasiado tiempo tratando de ilegalizar el porno. Muchos de esos grupos, dicho sea de paso, apoyan a Donald Trump y están vinculados a iglesias y pastores con mucho poder en el vasto centro del país, la región más conservadora y menos moderna de la coalición.
Pues bien: volviendo al panel de Xbiz, van a tratar cuatro temas. Uno, los casos de aplicación de la regulación 2257, que obliga a los productores de material pornográfico a recabar y hacer pública la documentación de que los participantes en imágenes XXX son mayores de edad. Lo interesante aquí es que si una modelo miente, por ejemplo, o presenta documentación falsificada, las penas para el productor porno son enormes, e incluyen hasta cinco años de prisión. La excusa es loable: la protección de los menores y el intento de disminuir la explotación sexual y la trata. Pero el resultado es que cada tanto se acusa a un productor falsamente de alguna violación a estas reglas y eso pone un alto a toda la producción. Se usa como mecanismo de presión y de censura.
En Gente vs Freeman de 1988, el Tribunal Supremo de California declaró que película para adultos La producción debía ser protegida como libertad de expresión bajo la Primera Enmienda. Decidieron que, dado que tales películas no incluían imágenes obscenas e indecencia, y se mantenían dentro de los estándares de la sociedad, la industria del cine para adultos debería gozar de libertad de expresión. Al escapar de la intervención gubernamental altamente regulada, la regulación en la industria del cine para adultos se ha limitado a prevenir pornografía infantil. En el Estados Unidos Código de Regulaciones, bajo el título Título 18, Sección 2257, no se permite que los artistas menores de 18 años sean empleados por compañías de producción de la industria para adultos. El incumplimiento de esta regulación da lugar a procesos civiles y penales. Para hacer cumplir la restricción de entrada por edad, todas las empresas de producción de la industria para adultos deben tener un Custodio de registros que documenta y mantiene registros de las edades de todos los artistas intérpretes o ejecutantes.
En cuanto a la protección de datos y a la seguridad de los actores, existe una reglamentación llamada 18 USC 2257, en donde se garantiza que la persona en cuestión tenga más de 18 años, presente fotos del carnet de identidad, sus nombres artísticos, su número de la Seguridad Social, fecha de nacimiento y otras informaciones. En relación a las enfermedades, cada trabajador del porno tiene un número médico, en donde deben realizarse estudios cada 14 días y presentarlo previo a cualquier grabación.
La discriminación laboral por HIV es un problema serio especialmente para la industria
El segundo tema es la discriminación por HIV. Es ilegal negar un trabajo a alguien por estar infectado, pero con la industria pornográfica el asunto es complejísimo porque, dicho sea de paso, cuando se registra un caso de ETS entre la producción registrada (hay, claro, mucha producción "amateur", por no decir "clandestina" que elude regulaciones) se pone toda la producción en cuarentena. La pregunta es qué pasa cuando alguien dice que tiene HIV, pide trabajo en el porno, su partenaire sexual lo sabe y consiente, etcétera. No es algo sencillo de resolver justamente porque se trata de una ETS y el porno es específicamente el registro de actividad sexual real y evidente.
El tercero es complicado para casi todo el mundo: las nuevas leyes de verificación de edad en el Reino Unido. Aunque es uno de los países que más pornografía consume en el mundo, es también donde más se persigue. Hay que tener en cuenta que aún existe allí censura cinematográfica, por ejemplo. En la próxima Pascua, entra en vigencia un sistema mediante el cual el usuario de pornografía solo podrá entrar a los sitios si verifica que es mayor de edad. El primer problema consiste en que nadie quiere darle a una empresa pornográfica su tarjeta de crédito o datos personales. No debe hacerlo: la ley prevé la aparición de empresas de verificación de edad que proveen una clave, y esa clave será la que el sitio solicitará, no datos personales (solo la empresa de verificación une el número a la persona, no el sitio porno). El mayor de los problemas es saber qué sucede con las empresas que no son británicas para adecuarse a este sistema, aunque se supone que el pedido de "token" tendrá que ver con la lectura de la IP del usuario. Pero aquí hay otro problema: los VPN que permiten a alguien enmascarar el origen de su IP y aparecer como "en otra parte", lo que le permitiría eludir la regulación. El sistema, diseñado para que los niños no accedan a la pornografía, es menos efectivo en la práctica que en la teoría, pero a las empresas británicas las obliga a gastos extra en seguridad informática y software de conexión, lo que termina desalentando la inversión en el negocio. Muchos creen que el asunto es ese y no la protección de la infancia (que igual tendrá mucho material amateur y clandestino a disposición).
Por último, el cuarto tema es la falta de crédito para la industria sexual. Es simple: si usted es un exitoso empresario y va a un banco en los EE.UU. (y muchos otros lugares, podríamos probar aquí) un préstamo para comprar servidores, producir contenidos, etcétera, lo más probable es que le digan que no porque las empresas grandes no quieren verse asociadas con la pornografía. Claro que hay doble moral (un fabricante de armas no tendrá problemas en acceder a una amplia línea de créditos), pero se trata también de que, dada la persecución legal que el género tiene en casi todo el país, existe siempre el riesgo de que se ilegalice y eso genere quebrantos. De todos modos, repitamos: sigue funcionando como un mecanismo de control.
Más regulaciones
Al menos en Estados Unidos y Reino Unido, pero ya se sabe que las legislaciones de estos países suelen tener repercusión mundial.
Vamos con los preliminares el Ministerio de Cultura de Reino Unido ha anunciado una ley, por la que se obligará a que todas las personas que accedan a contenido pornográfico en internet prueben que son mayores de edad. En la práctica, esto significa que todas las webs porno deberán arrancar con una interfaz en la que se pidan los datos necesarios para comprobar esa mayoría de edad. No basta con pinchar en "soy mayor de edad", sino que los británicos tendrán que registrarse en esas páginas con sus números de pasaporte o de teléfono.
Los promotores de la ley buscan proteger a los menores de contenidos inapropiados y también reforzar la regulación del mundo virtual. De hecho, las empresas que no cumplan con los nuevos requisitos podrán ser bloqueadas y multadas con hasta 280.000 euros.
Los mismos defensores de esa ley afirman que la confidencialidad de los datos de los usuarios que se registren en esas páginas está asegurada. Sin embargo, en el recuerdo de muchos está todavía la gran filtración de la web para infieles Ashley Madison. Los críticos con la nueva ley dan por hecho que los hackers pondrán su objetivo en estas páginas por que esos datos personales son perfectos para potenciales chantajes. Su argumento es que de ninguna manera se asegura la privacidad de los ciudadanos con sistemas como el clásico Age ID, cuya fortaleza se pone en duda.
Esta ola regulatoria que ha llegado a Reino Unido coincide con la desreguladora de Estados Unidos que, curiosamente, también afecta al visionado de porno. Una de las consecuencias de que Trump se cargara la ley de Obama conocida como Net Neutrality (neutralidad en la red) es que ahora los proveedores de internet tendrán la posibilidad de realentizar unas webs con respecto a otras y cobrar más por recuperar la alta velocidad. Un ejemplo: si un proveedor de internet tiene un acuerdo con Amazon, puede bajar la velocidad de cualquier rival de esa empresa, por ejemplo, Netflix, que de hecho ya ha manifestado su profundo desacuerdo y anuncia batalla legal. Antes estaba prohibido para que todos compitieran en las mismas condiciones, pero ya no es así. Y en una sociedad conservadora como la estadounidense, la industria del porno teme que le castiguen con un acceso lento que sin duda perturbaría la experiencia de los usuarios.
Preservativos si o no? (2013)
La enorme industria pornográfica norteamericana empezó una batalla legal en los tribunales de Los Ángeles. Es que los abogados de uno de los estudios más importantes del ramo, Vivid Entertainment, presentaron una demanda contra el estado para que no se reglamente una nueva ley que obliga a los actores a usar preservativos en los rodajes.
Estados Unidos regula, en muchos estados, de forma diferente. En Los Ángeles, a partir de 2014, es obligatorio -por ley- que los actores usen preservativo en cada escena, lo que generó rechazo entre los productores, que decidieron mudar a Las Vegas y Miami muchas de sus filmaciones, ya que allí no rigen este tipo de condiciones.
"No tenés que ganar un Oscar para estar protegido por la primera enmienda", dijo uno de los letrados cuando presentó el escrito judicial junto a sus colegas que representan a Califa Productions y a los actores triple x Kayden Kross y Logan Pierce, quienes se sumaron al reclamo.
El escrito cuestiona la llamada medida B, que se aprobó el 6 de noviembre con el 57 por ciento de los votos junto a la elección presidencial que ungió a Barack Obama como jefe de Estado. Los demandantes señalan que la industria del porno ya se regula a sí misma lo suficiente para proteger a los actores contra el VIH/sida y otras enfermedades venéreas.
"La Medida B tendrá enormes consecuencias que pueden perjudicar los esfuerzos de la industria para proteger la salud de los actores y viola la primera enmienda de la constitución", que garantiza la libertad de expresión, afirmó Steven Hirsch, fundador de Vivid Entertainment.
A raíz de este conflicto legal, muchas producciones que se hacían en el valle de San Fernando de Los Ángeles se mudaron a otras ciudades o países que no tengan este tipo de reglamentación.
De acuerdo a cifras que citó la agencia EFE, desde 2004 se conocieron 25 casos de actores que contrajeron VIH/SIDA luego de filmar este tipo de films.