El éxito del sistema de asignación de expedientes de la Suprema Corte de Justicia por sorteo virtual dependerá de un aspecto clave, aún en proceso: la reorganización del trabajo de los 7 jueces con quienes redactan las sentencias: los relatores.
Estos son funcionarios judiciales -abogados todos- que dependen de la Secretaría Judicial de la Corte, ramificada en los fueros Laboral-Penal y Civil-Comercial.
Apenas reciben una causa para resolver, interactúan con los supremos designados preopinantes por sorteo, analizan el criterio jurídico que debe aplicarse y elaboran un proyecto que, correcciones o retoques mediante y avanzado el proceso, se convertirá en el futuro fallo.
A este podrán adherir o no los otros dos jueces que integran el Tribunal designado, también por sorteo.
En caso de haber solo una disidencia, el fallo original se impondrá por mayoría. Pero si la disidencia es doble, podría imponerse un segundo fallo, que también será elaborado por relatores.
Fin de ciclo: los jueces ya no tendrán relatores fijos
Durante décadas, el funcionamiento de las Salas I y II garantizó que cada supremo atienda expedientes de su especialidad jurídica. Por ejemplo, Teresa Day: solo causas Civiles, Comerciales y de Familia, aunque excepcionalmente causas del Derecho Penal o Laboral. U Omar Palermo: sólo casos penales o laborales y extraordinariamente algunas del fuero Civil y Comercial.
Esta modalidad hizo, también durante décadas, que los relatores trabajaran casi con exclusividad para ciertos supremos y no con cualquiera de ellos, atendiendo a ese criterio de especialización.
Tras la reforma del funcionamiento de la Corte y la asignación por sorteo de los expedientes fijada por ley que comenzó a regir este año, los 7 supremos son pasibles de resolver causas de cualquier fuero, lo que obliga a reorganizar el sistema interno de trabajo con los relatores.
Por ende, ya no trabajarán con los mismos de siempre, sino con los especialistas por fuero.
Así, por ejemplo, cuando a Mario Daniel Adaro le corresponda dictar sentencia en un fallo del fuero Civil deberá interactuar con relatores que habitualmente redactan ese tipo de sentencias; lo mismo, para citar otra posibilidad, cuando el sorteo decida que José Valerio debe ocuparse de un caso distinto de lo Penal o Laboral, como durante varios años.
Quien no deberá pasar por este proceso de adaptación será el presidente de la Suprema Corte, Dalmiro Garay, quien comienza desde cero ya que nunca trabajó con relatores fijos porque -hasta la reglamentación de la ley de reforma- al conductor político del Poder Judicial no le estaba permitido dictar sentencias.
Los primeros desafíos concretos de la reforma judicial
La asignación de expedientes mediante el sistema informático aleatorio inaugurado el viernes 9 de febrero ya lanzó los primeros desafíos puertas adentro de la Suprema Corte de Justicia.
Por ejemplo, a los penalistas Julio Gómez y a José Valerio les fueron asignadas causas del fuero Civil y Comercial; a Garay, del fuero Laboral y Civil y Comercial, y a Palermo expedientes del fuero Laboral.
Esto por mencionar lo novedoso, ya que el azar informático también se alineó con la especialización y a varios ministros les fueron asignados expedientes de materias en las que habitualmente resuelven.


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