El caso de Generación Zoe y las denuncias por estafas recuerda a distintas empresas y firmas que llegaron al país con la metodología del Esquema Ponzi. Muchas están activas aún y la ganancia de los inversionistas más antiguos sale casi exclusivamente de lo que invierten socios nuevos.
En Argentina no se habla de otra cosa que no sea de Generación Zoe, de su líder y “gurú espiritual” y coach Leonardo Cositorto -quien tiene pedido de captura internacional- y de los engaños y estafas que se han dado en el marco de esta firma, que promete ganancias desorbitantes a quienes inviertan sus dólares en el lugar. Las formas ofrecidas para invertir son múltiples, pero las más importantes son dos. La primera ofrece pagar una membresía -en dólares- a cambio de capacitaciones en liderazgo y, dependiendo de la antigüedad del inversionista y, por ende, el monto invertido, son los beneficios y accesos al mediático Cositorto. La otra involucra invertir una alta cifra -también en dólares- para comprar criptomonedas por medio de la empresa (se presentan como Zoe Cash) y obtener inimaginables ganancias, entre ellas oro, por dejar ese dinero inamovible en el lugar durante un año, mínimo.
Lo que ambas propuestas tienen en común es que alientan a sus socios a sumar a otros inversionistas, siempre con la promesa de que eso permitirá aumentar las ganancias e, incluso, recuperar hasta 20% de la inversión inicial por cada nuevo socio. Esto lleva a que, casi rozando la desesperación, los socios de Generación Zoe busquen nuevos inversionistas.
Esto es lo que se conoce como Esquema Ponzi y que no es más que un engaño, principalmente si se tiene en cuenta que en realidad las ganancias y ese recupero de la inversión inicial no es más que quedarse con el dinero de aquellos socios que se van sumando -y aportando- por debajo de los mas antiguos socios. En pocas palabras: quien entra último debe asegurar que ingrese más gente después de él, ya que los aportes más recientes permitirán recuperar lo que invirtió. El peligro inminente es cuando no se consiguen más socios, el esquema se rompe y los principales y únicos beneficiados son quienes iniciaron el esquema y algunos de los socios más antiguos.
Qué es el Esquema Ponzi
La estafa lleva este nombre en “homenaje” a Carlo Ponzi, un conocido inmigrante italiano que llegó a Estados Unidos en 1903; y quien entre fines de la década de 1910 y principios de la de 1920 y con discursos endulzados, logró convencer a miles de personas para que invirtieran en un plan con sellos de correos.
La propuesta planteada por Ponzi -y que le da nombre a este tipo de esquemas, también conocido como estafas piramidales- fue replicada desde aquellos inicios en infinidad de oportunidades. Y, al igual que ocurrió a comienzos del siglo XX con la oportunidad en que se hizo conocida, siempre consiste en una operación fraudulenta de inversión.
El anzuelo que muerden las víctimas suele basarse en la mezcla entre la desesperación por aumentar los ingresos y una promesa irrisoria de ganancias (incomparable con cualquier otra inversión). Pero, al analizarlo en detalle, se descubre que esas ganancias obtenidas son aseguradas para los primeros inversionistas y se generan gracias al dinero aportado por otros nuevos inversores (mientras antes invierte una persona, más “financistas” se suman por debajo).
5 esquemas Ponzi que pasaron por Argentina
Todas estas empresas o productos que se presentan a continuación operan con el conocido Esquema Ponzi y tuvieron -o tienen- llegada a Mendoza. Penalmente hablando no se ha constatado que se trate de delitos, ya que cada socio o inversionista aporta su dinero de forma voluntaria. De hecho, la denuncia contra Generación Zoe en Villa María (Córdoba) surge a raíz del incumplimiento de pagos convenidos.
Lo que se cuestiona en las empresas que operan con el Esquema Ponzi es, justamente, el discurso con el que se busca seducir a quienes terminan aportando ese dinero y las promesas que generalmente, y a la larga, terminan por no cumplirse. Pero, como en el caso de Cositorto, no suele haber ninguna autocrítica ni cuestionamiento por parte de las cabezas que suelen liderar estas pirámides.
Generación Zoe. Es el más reciente, por el que su “líder” Leonardo Cositorto tiene pedido de captura internacional. Como suele ocurrir en estos casos, la defensa de los involucrados suele ser asociada a “celos” o “negociados” que nacen entre quienes no han sabido “ver el éxito” y hacer buenas inversiones. Por medio de la inversión en dólares -ya sea para capacitaciones o para criptomonedas-, promete ganancias de entre 7,5% y 10% mensuales (también el dólares) para los inversionistas. En Mendoza tiene su propia sede en Guaymallén y, se estima, cuenta con cerca de 2.000 socios.
Ganancias Deportivas. Esta propuesta basada en un Esquema Ponzi pisó fuerte en San Rafael durante los últimos meses. Solo en el departamento del Sur mendocino se sumaron 45.000 personas. Ganancias Deportivas invita a pagar una membresía de 100 euros para comenzar y propone, además, comprar por paquetes de inversión para apostar en partidos de fútbol a través de bitcoins (al igual que Generación Zoe). La ganancia que promete Ganancias Deportivas ronda entre 20% al mes y 240% al año. El Ministerio Público Fiscal de Mendoza cuenta con denuncias por estafas dentro de esta empresa.
La fiscalía de Delitos Económicos de Mendoza inició una investigación de oficio sobre Ganancias Deportivas.
NuSkin. Fue una de las primeras en tomar visibilidad fuerte en Mendoza y en tejer sus principales redes, que luego se propagaron por todo el país y en Chile. El producto que se ofrece en este caso son cremas de cuidado de la piel, productos cosméticos y sus aparatos aplicadores y, a diferencia de las alternativas de Esquemas Ponzi enumeradas hasta ahora, aquí el producto que se adquiere es tangible. Durante los primeros años, miles de personas ingresaron con la promesa de que los equipos estaban “trabados” en la aduana por las complicaciones en exportaciones -pero igual pagaban por ellos y esperaban su llegada-, mientras que en distintos cafés y bares mendocinos solían celebrarse reuniones organizadas por los socios históricos -o que habían ingresado hacía unas semanas- y que buscaban sumar a más “nuskiners”. A nivel nacional, modelos e influencers quedaron involucradas y fueron acusadas de promocionar en sus redes estos productos buscando nuevos socios.
Herbalife. En la década del ‘80, en Estados Unidos, surgió esta empresa que fabrica preparados bebestibles con suplementos dietéticos y hasta proteícos. Durante los 90, Herbalife llegó a Argentina -y también a Mendoza- ofreciendo este innovador producto. Y, al igual que con NuSkin, aquí el Esquema de Ponzi se articula (todavía está vigente) en la red de vendedores independientes de estos productos.
Amway. Una de las marcas más antiguas y que fue vinculada -y denunciada en infinidad de oportunidades- como un típico caso de Esquema Ponzi es Amway. Se trata de una línea de productos de limpieza, cremas, perfumes y hasta utensilios de cocina. Al igual que en Herbalife y en NuSkin, la pirámide se basa en la red de vendedores independientes. Y los emprendedores invierten dinero para comprar un set inicial de estos productos y poder salir a la calle a venderlos. La inversión de quienes entran más tarde es justamente lo que permite recuperar el dinero invertido a los socios más antiguos.

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